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Peritonitis


QUÉ ES. La peritonitis es la in­flamación del peritoneo, que es una membrana formada por dos hojas, una se llama parietal, pues recubre por dentro las paredes del abdomen y la otra recibe el nombre de visceral, porque envuelve una parte va­ riable de sus vísceras. Entre ellas hay un estrecho espacio (llamado cavidad peritoneal) con un poco de líquido, que im­pide su roce.

CAUSAS. En general, las peri­tonitis son agudas y complican otras infecciones de los órga­ nos abdominales. Si éstos se perforan, los microbios invaden el peritoneo, como puede ocu­rrir en apendicitis, infecciones de divertículos intestinales o de la vesícula biliar y en abscesos del hígado (cúmulo de pus). A veces, las bacterias no proce­den de una infección, sino que se encuentran normalmente en el intestino y causan peritonitis cuando existe una oclusión, una hernia estrangulada, un tumor o una gran cantidad de lí­quido en el abdomen por una ci­rrosis hepática avanzada. Si se perfora una úlcera gastroduo­ denal, además de gérmenes, pueden entrar en la cavidad pe­ritoneal el ácido del estómago, el jugo pancreático o la bilis (és­ ta también se vierte en la rotura de la vesícula).

En la mujer, los microbios pueden llegar al peri­toneo desde la vagina, a través del útero y de las trompas, pues éstas comunican con aquella cavidad para poder recoger los óvulos de los ovarios. En la ac­tualidad, es muy raro que pro­cedan de órganos alejados por medio de la circulación de la sangre o de la linfa. Estos casos son más frecuentes en la infan­cia y ocurren, por ejemplo, a partir de una infección en los pulmones. También el bacilo tu­berculoso puede producir una peritonitis que, en este caso, es crónica. En ocasiones, las peri­tonitis agudas, si no se han cu­ rado bien, pueden producir pe­ ritonitis crónicas, ya que las pri­ meras pueden dejar abscesos y adherencias entre las hojas del peritoneo.

SíNTOMAS. Las peritonitis agudas producen un dolor en el abdomen, que, primero es difu­so y, después, puede localizar­ se en una zona determinada. Aumenta con los movimientos, por lo que el enfermo permane­ce boca arriba, inmóvil, con las caderas y rodillas algo flexiona­das para que la musculatura abdominal esté menos tensa, y la respiración es superficial y rápida. Sin embargo, el vientre está muy contracturado ( vien­tre en tabla ) y, tanto al presio­narlo como al descomprimirlo, se provoca un dolor muy inten­so. Hay fiebre, vómitos y el pul­so está acelerado y débil. Pasa­das unas horas, el intestino está paralizado, hay palidez y, debi­do a la deshidratación, los la­bios están muy secos, los ojos hundidos y la nariz afilada ( cara peritonítica ). Cuando la enfer­medad es crónica, los síntomas son mucho más discretos.

GRAVEDAD. Las agudas sue­len ser muy graves, pues varios tipos de microbios invaden fá­cilmente todo el peritoneo, que, además, es una membrana muy extensa (como la piel) y rá­pidamente absorbe los produc­tos tóxicos de la infección .


Categoría Salud, vida y belleza

Creado por sofiaas

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