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¿Problemas de drenaje en el jardín?


A menudo se dice que es más fácil acabar con una planta por exceso de agua que por defecto. Siendo esto cierto, no deberíamos tomarnos a la ligera los problemas de encharcamiento en el jardín. Las raíces de las plantas, en un suelo anegado, se asfixian al ocupar el agua los poros del terreno donde antes había aire. En condiciones de encharcamiento es más fácil la entrada de enfermedades criptogámicas y, si la tierra se inunda de manera sistemática y permanente, las plantas o el césped acaban muriendo.

Las principales causas de encharcamiento suelen ser una superficie en la que se acumula agua por un exceso de riego, por ser cóncava o muy llana, o por contar con un sustrato muy arcilloso y compactado. Con frecuencia confluye una combinación de varias de ellas.

Exceso de riego El exceso de riego es, en principio, el problema más fácil de solucionar. Basta con tener en cuenta el tipo de suelo del jardín y adecuar la cantidad y frecuencia de los riegos a la capacidad de retención de agua del terreno. La situación se complica si el exceso no es de riego sino de precipitaciones, variable que no podemos controlar. En ese caso será necesario trabajar sobre las demás variables: diferencias de nivel, sustrato, etcétera.

Áreas cóncavas Un terreno con áreas cóncavas puede tender a anegarse con regularidad, pero también es fácil ver zonas encharcadas al pie de pendientes o donde un muro impide la natural circulación del agua. En estos casos es conveniente allanar el terreno para evitar superficies cóncavas, pero dejando una leve pendiente que permita desaguar hacia afuera del jardín.

Una medida muy eficaz para eludir los problemas de drenaje es hacer plantaciones en altura mediante el uso de caballones, es decir, hileras de terreno elevado entre las que quedarán surcos a menor altura. En esto, la creatividad es libre: se pueden realizar elevaciones circulares, cuadradas o de la forma que se quiera. Lo importante es que la mayor parte de las raíces queden por encima del umbral que tiende a permanecer encharcado. La propia gravedad ayudará a mantener el aparato radicular de las plantas bien aireado.

Sustrato arcilloso Los sustratos arcillosos acumulan mucha más agua que los arenosos. La forma de corregir este problema es hacer enmiendas con arena y/o materia orgánica (turba, estiércol, compost). De esta manera mejorará la textura del suelo haciéndolo más suelto, con la doble ventaja de que la materia orgánica cumplirá además la función de abonar. Pero cuidado: la materia orgánica debe representar solo entre un 3 y un 5% del volumen de tierra, no más; asimismo, si se añadiera en profundidad y siguiera fermentando podría llegar a crear un ambiente anaeróbico (sin oxígeno) que asfixiaría las raíces.

Antes de plantar un árbol o un arbusto en un suelo de estas características, es necesario comprobar el drenaje. Para ello, después de abrir el hoyo, debe llenarse de agua y esperar un máximo de ocho horas para observar si filtra bien. Si no es así, habrá que plantar en otro lugar o colocar tubos de drenaje.


Categoría Mundo natural

Creado por mundo_natura

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